LOTEO ARAUCARIAS DE LONQUIMAY

Arquitecto(s): Andrés Riveros

Ubicación: Araucarias de lonquimay,

Cuenca del Bio -Bio

Año de proyecto: 2019

Fotografía: Andrés Riveros

Este documento viene a relatar la ecología del paisaje del loteo, con el objetivo de contribuir en la definición  de  su  propuesta  de  valor  como  desarrollo  inmobiliario.  A  su  vez,  busca  entrega lineamientos de conservación de la naturaleza compatibles con su uso de suelo como parcelación de agrado.

Técnicamente, el loteo  hace parte  de  la cuenca alta  del  Biobío (ver Figura  1), la más extensa de Chile desde el río Loa hacia el sur. También es el río en que mayor diversidad de peces nativos se ha identificado (todos ellos en alguna categoría de conservación). 

Esta zona se caracteriza por pendientes abruptas y suelos delicados que presentan un alto índice de erosión, hecho que ha elevado los índices de desertificación del sector. Esta situación deviene de la actividad ganadera caprina y la perturbación de los humedales andinos (Stehr, 2018).

Araucarias de Lonquimay se ubica en la parte alta de una de las subcuencas del Biobío, a sólo 5 km en  línea  recta  del  río.  Esta  subcuenca  presenta  un  régimen  hidrológico  pluvio-nival,  siendo  los humedales  y  bosques  los  principales  elementos  del  paisaje  que  regulan  -retienen  y  proveen-  las aguas  durante  el  verano.  Presenta  un  desnivel  de  490  mt  entre  el  punto  más  alto  (cornisas  del oriente)  y  el  más  bajo  (estero  principal).  Si  bien  presenta  una  clara  inclinación  que  desciende  de oriente  a  poniente,  goza  de  gran  complejidad  topográfica  que  configura  lomajes  y  cajones intermedios, condición que agrega belleza escénica a la ladera y que ha favorecido la proliferación de humedales de altura y relictos de bosquetes de araucarias y vegetación acompañante.

Carta: lineamientos para la conservación de la naturaleza

La Parcela y su Paisaje

La parcela es parte de un conjunto mayor. Ese conjunto mayor es el loteo e incluso la cuenca. Toda alteración  que  realizamos  en  ella  genera  un  impacto,  de  nosotros  depende  que  sea  positiva  o negativa para el entorno. La consigna ha de ser transformar la parcela en pos del enriquecimiento general de la cuenca en términos de biodiversidad y vegetación.

La Parcela y sus Aguas

Las aguas permanentes o esporádicas, cursos rápido, lentos y estancados son todos parte de una red interconectada. Esa red es el camino de agua y constituye la estructura ecológica esencial del paisaje.  Debemos  procurar  que  esa  red  se  mantenga  conectada,  libre  de  construcciones  y  de contaminación y con la vegetación natural que hoy alberga.

Como comunidad, tenemos la opción de generar servidumbres de paso en torno a todos los cursos y cauces de agua, para de ese modo, transformar esos espacios en un gran circuito peatonal por el loteo.

La Parcela y sus Arboles

Los árboles van a salvar al mundo, pero antes de eso, es necesario que nosotros los salvemos a ellos. 

Los  árboles  capturan  CO2  y  luego  liberan  oxígeno,  mitigando  así  el  cambio  climático  y proveyéndonos aire para respirar. También retienen el suelo: con sus raíces: evitan la erosión y dan estabilidad  a  los  suelos.  Nos  brindan  sombra  y  regulan  la  temperatura  del  entorno  inmediato, haciendo más habitable el clima fluctuante y extremo de esta cordillera. Proveen hábitat para la vida silvestre, especialmente para las aves, las que enriquece nuestra experiencia del lugar y nos alegran con sus cantos. 

La Parcela y sus Construcciones

Las  construcciones  que  hagamos  nos  ofrecerán  resguardo  y  comodidad.  Cuando  las  estemos realizando, debemos manejar con extremo cuidado los residuos y escombros, evitando a toda costa la contaminación de las aguas. 

Tampoco construiremos sobre los humedales y cursos de agua, ya que entendemos que son redes estructurantes de la vida del entorno. 

Debemos generar construcciones que se climaticen eficientemente, para así evitar gastos excesivos de energía.

Las aguas residuales serán tratadas de acuerdo con los estándares que define el Servicio de Salud y jamás serán devueltas al entorno directamente, ya que si así fuera, contaminaríamos los cursos de agua naturales.